Parábola del arquero, la eficacia de los hábitos.

En el corto plazo, es más costoso pensar un sistema de acción que simplemente actuar y ver el resultado. Pongamos como ejemplo dos arqueros, el primero tiene todo un ritual de tiro: evalúa la velocidad del aire, tensión de las cuerdas, calcula trayectoria, etc.; mientras que el segundo simplemente dispara tras apenas apuntar a la diana. En los primeros compases de la competición el segundo arquero se impondrá en dianas acertadas; simplemente por probabilidad, no efectividad. Sin embargo el tiempo empleado en planificar y acertar 100 veces a la primera con el tiro será mucho más provechoso que disparar 100 veces y ver lo que ocurre, pues seguramente el segundo arquero no acertará a la primera y tendrá que disparar otras tantas.

 Tiro-con-Arco

 

Es necesario reflexionar sobre aspectos de mejorar en las empresas, negocios y en la vida en general; un elemento fundamental de mejora es la productividad y un sistema de gestión de calidad (no caer en el concepto de sello de calidad). Los motivos que causan la baja productividad son variados: las distracciones, un lugar de trabajo poco adecuado, la ausencia de un horario reglado o la falta de comunicación con otros profesionales o los “compañeros”, etc.

 

Implantar cualquier sistema de gestión y mejora en nuestras empresas, o incluso en nuestras vidas cotidianas, no es sencillo ni rápido, el cortoplacismo mata la productividad. Sin embargo los resultados compensan ampliamente el esfuerzo que supone la implantación. El mayor enemigo para la implantación es el miedo a cambio y el deseo de resultados inmediatos. El cortoplacismo es un mal endémico de nuestra sociedad actual. Detrás de él se esconden el beneficio inmediato por encima de la sostenibilidad en las empresas o una cultura de consumo que empuja a consumir como si no hubiera mañana.

 

Actualmente en muchos ámbitos implementar un hábito o un sistema de productividad completo es una opción que ni se plantea y la respuesta es sencilla: porque no hacerlo es menos costoso que hacerlo; al menos en el corto plazo. Es muy costo fijar un hábito o un sistema de gestión de calidad, que supone un gran esfuerzo por parte de todos y un periodo largo de fijación (con todos sus inconvenientes, problemas, fracasos y frustraciones). Pero hacer cada día tareas que suman a la hora de conseguir metas tiene consecuencias mucho menos dañinas que simplemente hacer cosas sin planificación.

 

Este artículo quedaría huérfano si sólo comentara el problema y no alguna solución. En este caso el “Lean Manufacturing” nos proporciona una herramientas para la productividad y sistema de gestión: la técnica japonesa de las 5 “S; basada en 5 principios simples: clasificación y descarte, organización, limpieza, higiene y visualización, y disciplina y compromiso. Los principios desarrollados son los siguientes:

 

1. Clasificación y descarte (Seiri):

 

Significa separar las cosas necesarias y las que no la son manteniendo las cosas necesarias en un lugar conveniente y en un lugar adecuado. Elimina todo lo que no sea necesario para trabajar. Debemos hacernos preguntas del tipo: ¿Qué se debe tirar?, ¿Qué debe ser guardado?, ¿Qué hay que reparar?, etc.

 

2. Organización (Seiton):

 

La organización es el estudio de la eficacia. Es una cuestión de cómo de rápido uno puede conseguir lo que necesita y cómo de rápido puede devolverla a su sitio nuevo. El orden es clave. Mantener tu puesto de trabajo ordenado invita a la concentración, lo que te permitirá realizar tus tareas en menor tiempo e incurriendo en un menor número de errores (que luego no deberás subsanar).

 

3. Limpieza para la productividad (Seiso):

 

Un lugar de trabajo sucio o que no reúna las condiciones necesarias para desempeñar las tareas con comodidad harán que baje la productividad. Para ello es conveniente preguntarse: ¿El entorno de trabajo realmente puede considerarse como “Limpio”?, ¿Cómo podría mantenerse limpio siempre?, ¿Qué utensilios, tiempo o recursos son necesarios para ello?, etc.

 

4. Higiene y visualización (Seiketshu)

 

Una técnica muy usada es el “visual management”, o gestión visual. Esta Técnica se ha mostrado como sumamente útil en el proceso de mejora continua.

 

5. Compromiso y disciplina (Shitsuke)

 

Aunque parece obvio, la fuerza de voluntad y la disciplina a la hora de ejecutar tareas, por muy engorrosas que se antojen, son vitales a la hora de aumentar la productividad. Por disciplina se entiende que persona sea consecuente y se encuentre pendiente de realizar sus tareas pendientes, es la voluntad de hacer las cosas como se supone se deben hacer, lo que crea un entorno de trabajo cuya base son los buenos hábitos.

 

Montar un sistema de productividad es, en muchos casos, una tarea costosa, tediosa y farragosa. De hecho la mayoría fracasan o se encuentran continuamente en el proceso empezando dejándolo continuamente. Pero los réditos a largo plazo, aun fracasando, merecen la pena. En el fondo, todo es un tema de inversión, en este caso de tiempo y esfuerzo. Un problema de coste de oportunidad. Se trata, en definitiva, de romper con los malos hábitos y comenzar a poner en marcha buenas prácticas, con resultados a largo plazo, que ayuden a aumentar la productividad y eficacia.

 

El cortoplacismo mata tu productividad

 

http://www.infoautonomos.com/blog/productividad-quieres-ser-mas-eficaz-en-el-trabajo-adopta-la-tecnica-japonesa-de-las-5-s/

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