El poder de la acción (III)

En la vida hay que ir a lo esencial y existe una variable la cual no se puede dejar atrás: la actitud. Es decir, en el límite hay algo que los demás no pueden intervenir y es la forma en la que enfrentarse a la vida.

La actitud es lo que marca todo, es lo que marca la diferencia

Antes de comenzar un proyecto debemos realizar un profundo análisis y ser consciente de nuestras aptitudes para llevarlo a cabo. Después, y en función de las aptitudes, trazar un plan de acción.

Y recuerda que tu actitud te llevarán al objetivo, tus aptitudes sólo te ayudarán a andar el camino.

aptitud-altitud

Tu actitud y no tu aptitud es la que determina tu altitud. Zig Ziglar.

Una vez establecido el plan debemos cultivar la paciencia. Establecer hitos y objetivos a corto plazo que se irán cumpliendo progresivamente conllevarán una inyección de moral que te impulsará al siguiente objetivo.

El poder de la acción es más poderoso de lo que te crees. No esperes a ocasiones extraordinarias, aprovecha cualquier oportunidad y hazla grande. Los débiles esperan sus oportunidades; los fuertes las crean.

Los ingredientes básicos para el éxito son: pasión, actitud y perseverancia. Con estos ingredientes en la vida obtendremos cualquier cosa que queramos conseguir.

Sal de la zona de confort. Vencer la adicción a la seguridad es fundamental a la hora de ponernos en marcha.

Hay dos formas de estar en la vida:

  • Vivir esperando en una certidumbre consciente. Muchos desearían tener todo garantizado, sin esperar de la vida nada.
  • Vivir esperando en una incertidumbre consciente. Desgraciadamente para los del primer grupo ésta es la realidad, no tenemos nada garantizado.

Debemos enfrentarnos a la vida con la máxima consciencia de que nada está garantizado y por lo tanto ser flexibles para poder responder. No hay garantías, no hay nada asegurado.

Volviendo a la metáfora del Guerrero Samurai, todos tenemos el poder de elegir la actitud ante la vida, la elección de la actitud se da de adentro hacia afuera, hacia la batalla.

El cambio es algo que viene impuesto desde afuera hacia adentro. La transformación personal para afrontar el cambio se da desde dentro hacia afuera aceptando el propio cambio en el propio ser.

No puede haber transformación en la realidad sin transformación en el alma.

El guerrero asume que los objetivos mayores están formados por otros más pequeños. No se puede optar a lo grande obviando lo pequeño, porque lo grande está construido con ladrillos hechos de lo pequeño.

A mayor consciencia y contacto con la realidad, mayor poder de cambio y transformación de la realidad.

Platón: La justicia en lo humano, en lo individual y en lo colectivo se manifiesta cuando hay armonía entre lo que  pensamos y hacemos.

Tres grandes fuerzas incitan a la acción: pensamientos, sentimientos y hechos. La congruencia es la armonía entre lo que pensamos y sentimos. La consistencia en la armonía entre lo que pensamos y hacemos. Y la coherencia en la armonía entre lo que sentimos y hacemos.

Si somos congruentes, consistentes y coherentes las cosas avanzan porque los demás ven en nosotros una cosa que se llama: integridad.

Cuando existe integridad en nuestra vida sale de nuestro interior la mejor de las actitudes. Y cuando se produce la alineación del pensamiento, sentimiento y la acción se consiguen las utopías.

Sea cual sea la utopía, si se dan las tres dimensiones (pensamiento, sentimiento y acción) acompañadas por una fuerza potente de actitud y por una voluntad de servir al prójimo, los proyectos son casi imparables.

Y no olvidemos de la parábola del guerrero samurái la capacidad de sobreponerse a la derrota. Los grandes personajes de la historia  tienen vidas llenas de fracasos que precisamente les han llevado al éxito.

Tememos al error y a la derrota, entramos en pánico cuando pensamos en equivocarnos, por la herida en la autoestima y por el sentimiento de culpa que nos pueda producir.

No sabemos apreciar que el error es un camino más a seguir. El aprendizaje también está compuesto por errores.

Los errores realmente es un valor que te vacuna de volver a cometer los mismos fallos, o similares.

Cada fracaso es un escalón hacia el perfeccionamiento de aquello que andamos buscando.

Resumiendo, en la vida la actitud es fundamental, es lo que marca todo, es lo que marca la diferencia. A la hora de comenzar un proyecto debemos realizar un profundo análisis y trazar un plan de acción.

Los ingredientes básicos para el éxito son: pasión, actitud y perseverancia. Con estos ingredientes en la vida obtendremos cualquier cosa que queramos conseguir.

Sal de la zona de confort. Dejar la seguridad de la zona de confort es fundamental a la hora de ponernos en marcha.

Las tres grandes fuerzas que incitan a la acción son: pensamientos, sentimientos y hechos. Si somos congruentes, consistentes y coherentes los demás nos verán como personas integras y lograremos los objetivos.

El error también es un camino a seguir, el aprendizaje en una parte está compuesto por errores. Cada fracaso es un escalón hacia el éxito.


Ver otras entradas relacionadas:

El poder de la acción (I)

El poder de la acción (II)

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Publicado en Desarrollo personal, Motivación personal
One comment on “El poder de la acción (III)
  1. esthervaras dice:

    Buen post. Un saludo

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